Cuando piensas en la santidad, ¿qué te viene a la mente? ¿Es un santo aquel que nunca ha tropezado? ¿La idea de la santidad te parece fuera de tu alcance cuando estás luchando con tu propia fragilidad o con el peso de tus pecados?

Hoy, el p. Mike nos recuerda que el camino hacia la santidad no siempre es un camino recto. Hay días buenos y días malos. Sin embargo, a pesar de nuestros defectos y fracasos, la gracia y la misericordia de Dios siguen siendo abundantes, ofreciendo esperanza y renovación.